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L & V

No voy a hablar del reciente Pritzker en lo referente a su oportunidad, a si debiera haberse otorgado a otro arquitecto o equipo, tampoco de su jurado. Me temo que no voy a extenderme en hablar de la belleza de la obra, ni de conjeturas o análisis más propios de la crítica de arquitectura, hay arquitectos escritores en la arena mejor capacitados.

Así pues, me gustaría centrarme en el aspecto social de su obra, y en concreto, a los edificios plurifamiliares, también, a aquello que concierne estrictamente a la profesión, a lo que independientemente de todo lo demás, es absolutamente necesario para llevar a cabo un verdadero cambio que favorezca la transformación frente a la tradición, la manera y los hábitos en que se está haciendo vivienda en nuestro país.

Es de todos conocido que en este país la mayoría de edificios plurifamiliares que se realizan se siguen construyendo con estructuras de hormigón “in situ” que alargan considerablemente el proceso constructivo y también los plazos de retorno a los bancos. No tengo nada en contra de este tipo de construcción, pero considero que dadas las circunstancias actuales debieran explorarse otras formas de construir para realizar estas estructuras y también sus envolventes. En realidad, una vez ejecutada la estructura, todo puede fluir de forma más rápida, sin tanto polvo y ruido, más aún si la envolvente no son paredes de ladrillo que un grupo de personas van colocando uno a uno. Podríamos decir algo similar de la rehabilitación.

El actual modelo de sistema constructivo de viviendas utilizado en nuestro territorio resulta, en general, ineficaz tanto en lo que se refiere a costos como a plazos de ejecución.

Es, en gran medida, responsable de la elevada tasa de subcontratación temporal que domina en el sector, sin ser capaz de generar puestos de trabajo fijo, y sin poder satisfacer la necesaria estabilidad del mercado.

Si todo esto ya lo convierte en un sector muy vulnerable, hay que añadir además la escasa industrialización que padece el sector y la insuficiente profesionalización de los agentes participantes.

También habría que decir que Promotor, Real Estate, cree saber lo que realmente quiere el comprador y estipulan el precio por ello, aun cuando el producto está hecho con mano de obra no muy bien remunerada. Por lo general, más allá de guardar las apariencias mediante concesiones de zonas verdes en sus realizaciones, tienen suficiente. De algunas Promotoras con las que he tenido oportunidad de hablar, he llegado a la conclusión que lo más caliente aún está en el fregadero, anuncian que están digitalizándose (BIM) pero quizá solo están llevando a cabo una vivienda industrializada con un determinado arquitecto, otras apilan off site de 3 plantas, y las restantes dicen estar a favor de la industrialización en “Expansión”, poco más.

Bien, ¿qué supone el Pritzker de Lacaton &Vassal respecto a lo que acabo de decir? Desde luego, además de la importancia que reviste su obra en todos los aspectos, un absoluto desparpajo revestido de sencillez que echa por el suelo cualquier atisbo de monumentalidad, de exclusividad en la vivienda, en la organización de los espacios, tanto exteriores como los propios de la vivienda, no son casuales las galerías longitudinales de las fachadas, tanto nuevas como rehabilitadas, un reemplazo de fachadas de hormigón por balcones bioclimáticos.

Respecto a utilizar un solo sistema constructivo en un edificio (p. ejemplo madera), también en eso son irreverentes, utilizan los que hagan falta porque saben hacerlo, no, eso no se aprende en la escuela de arquitectura, ni se sabe por el mero hecho de ser arquitecto, hay que haber practicado, y mucho, por eso la crítica lo menciona poco, o si lo hace, es simplemente de pasada, no acceden a ese núcleo donde quizá podamos encontrar fuerzas vivas que faciliten cambio. Del nutrido y variado sinfín de satélites que circundan el tema “modular”, las cajitas que se hacen en una nave industrial para apilarlas, la mayoría sin botellero, y que siguen siendo bastante caras por cierto, Lacaton & Vassal llegan con lo puesto y además triunfan, a veces, sin tener que salir las gentes de sus casas mientras las rehabilitan.

¿De qué estoy hablando?, de un uso inteligente de elementos prefabricados y también de un uso indistinto de sistemas constructivos industrializados que requiere mucha planificación y detalle.

De los planteamientos contemporáneos en viviendas unifamiliares, algunos muy insistentes en la tradición y el enraizamiento, no todos van a poder crecer en altura, ellos han demostrado con cuales pueden y saben hacerlo.

Para mí, este Pritzker también es un cañonazo del país vecino a las puertas de los Pirineos, harían bien Administraciones Públicas, Promotoras, Constructoras, y también arquitectos, de estar atentos a lo que está por venir, porque ellos nos han enseñado una realidad, nos han dicho por encima del análisis arquitectónico de sus obras, que este cambio es posible tomando como testimonio inequívoco el valor de lo real frente a lo que es meramente especulación, hablar por hablar, toneladas de construcción sin arquitectura y tanta, tanta arquitectura sin construir. Francamente, estoy contento, me consta que gran parte de la profesión y fuera de ella también lo está, lo tienen bien merecido.

Por jpubalde

2 respuestas a “L & V”

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