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Arquitectura deshabitada

La arquitectura deshabitada aparece frecuentemente en proyectos, en fotografías de espacios “vacíos”, pensados más en la “apariencia” que en la “experiencia”. La visita a una vivienda vacía, si no la hemos de ocupar ni tampoco habitar cierto tiempo, puede ser una vivencia  extraña, algo que quizá hemos experimentado alguna vez y que seguramente ha llamado nuestra atención más allá del simple hecho de visitar un ente silente sin más, parece haber algo que arropa  el silencio de ese espacio, esté o no esté rodeado de un mundanal ruido, incluso de todos los sonidos que lo pueden acompañar si está solo e inmerso en la naturaleza.

La luz en ese espacio pudiera ayudarnos en un primer término a sentirnos a través de un mecanismo de autoconciencia, algo que nos permite abstraernos y observarlo despojado de todo lo que le circunda solo con nuestra presencia, para alguien que no pudiera ver, el sonido al transitarlo sería seguramente lo mismo. Así pues, quedan relegadas de esta escena, o de este momento, cualquier imaginario escenario de película donde un crimen hubiera podido tener lugar, incluso el pensamiento de que por aquí paso antes algo humano, es obvio que el espacio donde estamos fue creado precisamente para albergarlo, la misma escena en una cueva no sería lo mismo, precisamente por tratarse de un hecho natural que puede dar cabida a algo humano o animal, pero que “no” ha sido concebido para ese fin.

Es evidente que las personas habitamos lugares que no son nuestra morada, el lugar de trabajo, los transportes que usamos a diario y un sinfín de tantos y tantos espacios, pero, ¿dónde empieza uno y muere el otro? De hecho, en esta escena, la permanencia de la casa y su desocupación es lo que llama la atención, algo que posiblemente nada tiene que ver con lo que percibimos incluso de forma alegre en esos espacios vacíos que nos muestran las imágenes y fotografías que comentamos al inicio, y no creo que sea suficiente decir que ahora lo estamos viendo en tres dimensiones, desde dentro.

No estamos tampoco contemplando el vacío, ni siquiera nos queda el consuelo de pensar que la arquitectura sea la piel de algo que ha mudado para regalarnos el vacío de su interior. En el intento de volver sensible lo que es abstracto, a través de la exhortación de la esencia de esta percepción, encontramos serias dificultades para su precisión, aunque me atrevería a decir que, en el fondo, en lo que arropa ese silencio hay un sentimiento de nostalgia, de algo que ni tan siquiera podemos decir que sea siniestro, porque sabemos de antemano que, aunque reste oculto, jamás nos será desvelado.

Llegados a este punto quizá pudiéramos empezar a decir cuán superficiales y llenas de alelamiento son las imágenes de “espacios vacíos” carentes de vida, sabemos de arquitectos que, en su etapa más madura, su arquitectura fue desvaneciéndose en sus dibujos para dar cada vez más relevancia a los personajes que la habitaban, una arquitectura alejada de una monumentalidad presencial, con el fin de que sus habitantes fueran los verdaderos protagonistas.

Habitar es la forma en que los mortales estamos en la Tierra, el habitar despliega el construir que cuida el crecimiento y también el que levanta los edificios.

El espacio que observamos carece de esos personajes, es tan solo una partitura, otros podrán venir a ocuparlo, a los primeros en habitarlo, la casa les permitió en algún momento soñar en paz, la realidad viene a demostrarnos, y también quizá la arquitectura que esté por llegar, que probablemente sea mejor vivir en un estado de impermanencia que en uno de finalidad.

Por jpubalde

2 respuestas a “Arquitectura deshabitada”

Un día, si puedes, visita el Polígono del Molinot, tu has estado allí numerosas veces y lo has visto poblado de gente trabajando. Ahora las calles están desiertas y la naturaleza, poco a poco, esta invadiendo los márgenes, pienso que te harás una idea acerca de lo que sugieres. Desde luego no es lo mismo que una masía abandonada, donde quizá el riachuelo que la rodea, el sonido de los pájaros, el movimiento de las hojas de los arboles, en definitiva la naturaleza que prefigura el lugar, sigue definiendo el mismo entorno con o sin el habitar. Es interesante visitar webs donde antiguos habitantes narran acerca de sus pueblos que fueron abandonados.
Si te interesan más ideas acerca de este texto, puedes echar un vistazo a estos 3 textos dentro de este blog:
https://joanpascualubalde.wordpress.com/2016/01/16/permanencia/
https://joanpascualubalde.wordpress.com/2018/03/08/vacio/
https://joanpascualubalde.wordpress.com/2018/06/20/desapego/

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